Sacroileitis

La articulación sacroilíaca (ASI) es la responsable de alrededor del 10-26% de las lumbalgias. Su prevalencia se eleva
aproximadamente al 35% en el síndrome postlaminectomía. Se trata de un dolor localizado en la región lumbar e irradiado a glúteo, parte posterior del muslo.Captura de pantalla 2015-02-16 a la(s) 23.20.22

La articulación sacroilíaca se rodea de una importante estructura ligamentosa posterior. El dolor puede originarse en la propia articulación, o bien, en dichos ligamentos.

La inervación de la ASI es muy controvertida. Algunos autores señalan q la parte anterior está inervada por ramos ventrales desde L2 a S2, y la cara posterior por ramas posteriores de las raíces desde L5 a S3 (+/-L4). Algunos señalan que no tiene inervación ventral.

El diagnóstico diferencial es muy importante y, por medio de distintas maniobras de provocación, se puede diferenciar del síndrome facetario, miofascial, piramidal o radicular.

Respecto al tratamiento del dolor de la ASI podemos seguir el siguiente esquema:

1.- Bloqueo intraarticular: guiado con ecografía alcanzamos la estructura ligamentosa posterior y la propia articulación e infiltramos anestésico local y esteroides. Alrededor del 80% de los pacientes pueden lograr alivio con este procedimiento.

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2.- Radiofrecuencia bipolar de ramos dorsales sacros: si el alivio con la infiltración es temporal, se procede a realizar este procedimiento por medio del cual se “queman” los ramos nerviosos que recogen el dolor de la articulación.Captura de pantalla 2015-02-16 a la(s) 23.22.30 La técnica se realiza guiada con radioscopia y se ocasiona una lesión a 80 grados en la parte posterior del sacro, de modo que se logra la denervación de la articulación y por tanto un alivio del dolor. Para ello, se realiza la radiofrecuencia bipolar “en empalizada”.

3.- Radiofrecuencia fría de ramos posteriores (“cooled radiofrequency”): otra alternativa aún más novedosa y que busca ampliar la lesión esférica de los ramos posteriores. Logra un alivio del dolor a largo plazo según los últimos estudios.

Todos estos procedimientos pueden beneficiarse de una actuación sinérgica con un tratamiento rehabilitador o fisioterapia que refuerce la estructura muscular y ligamentosa.

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